“Sin barreras”, un concurso de arte para personas con discapacidad de América Latina y el Caribe

Personas con discapacidad mayores de 18 años de países de América Latina y el Caribe podrán participar hasta el 31 de marzo próximo de la edición regional de “Sin Barreras”, el concurso de arte por la vida independiente de las personas con discapacidad que premia distintas manifestaciones artísticas.

En forma individual o grupal los participantes podrán presentar obras o piezas artísticas que aborden la temática del derecho a la vida independiente, tales como: fotografías, dibujos, pinturas, piezas literarias de ficción o no ficción productos audiovisuales o cualquier otro formato -publicaciones en perfiles de Tik Tok y otras redes sociales, ensayos fotográficos, relatos orales, stand up, obras sonoras, freestyle-.

El ganador obtendrá un premio de 800 dólares y habrá hasta cinco segundos premios de hasta 600 dólares. Las obras ganadoras también serán exhibidas en una galería virtual, informaron los organizadores que pertenecen a la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ), la Asociación Azul y la Red Latinoamericana de Vida Independiente (Relavin).

El concurso busca que las personas con discapacidad puedan conceptualizar, visibilizar y reivindicar, desde sus propias perspectivas y a través de obras artísticas, su derecho a vivir de forma independiente y a ser incluidas en la comunidad.

Los interesados en participar podrán inscribirse en concursosinbarreras.org. y por consultas pueden escribir a sinbarrerasconcurso@gmail.com.

El Movimiento de Vida Independiente, a cargo de la iniciativa, nació a principios de los años ’60, “buscando deconstruir miradas capacitistas y sustituir el legado de paternalismo, dependencia y estigmatización que históricamente oprimió a las personas con discapacidad”, señala la información.

En 2006, a partir de la insistencia en los cambios de mirada hacia las personas con discapacidad, se logró “la aprobación de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, que establece en su artículo 19 que los Estados que lo suscriban deben garantizar a estas personas el derecho a vivir en la comunidad, fuera de todo tipo de institución y con opciones iguales a las de las demás”.

“Si bien la Convención lleva más de una década de vigencia, el modelo médico de la discapacidad, que concibe a estas personas como sujetos con “déficits” que deben ser “rehabilitados” o “protegidos”, sigue siendo el predominante, y la visión de que no pueden tomar sus propias decisiones y transitar los mismos espacios que las demás continúa fuertemente arraigada en el imaginario colectivo”, advirtieron.