La icónica foto de un beso que resurge con la muerte de Françoise Bornet, una de sus protagonistas

La reciente muerte de Françoise Bornet, la protagonista de la famosa fotografía de Robert Doisneau conocida popularmente como “El beso”, vuelve a poner en circulación la historia de una imagen tomada en la primavera de 1950 que se convirtió en símbolo de romanticismo tras surgir como un encargo de la revista Life para un reportaje sobre los enamorados de la ciudad francesa.

La fotografía, cuyo título original es “El beso del Hotel de Ville”, formaba parte de una serie realizada por Doisneau para esta publicación periodística con el objetivo de mostrar al mundo cómo, después de la guerra, París volvía a ser la capital del amor. Treinta años más tarde, con motivo de la edición de un póster, la imagen se popularizó, llegando a vender 460.000 copias.

En 2005 “El beso del Hotel de Ville” fue subastada por 184.960 euros, cuando la estimación inicial había sido de entre 15.000 y 20.000 euros. El comprador fue “un coleccionista suizo que no quiso dar su identidad”. Quien hasta ese momento tenía la foto en su poder era la actriz Francoise Bornet, fallecida el 25 de diciembre pasado a los 93 años y cuya noticia se conoció hoy.

En ese momento se supo que la protagonista de la imagen había subastado junto a otras pertenencias esta fotografía de 18 x 24,6 centímetros tomada con una cámara Rolleiflex para montar una productora de documentales para televisión.

El otro protagonista era entonces su pareja, Jacques Corteaux, estudiante de arte dramático como ella, de quien se separó meses después de esa toma. Pero el éxito de esta imagen tuvo su contracara cuando una revista francesa, L’Express, se preguntó unos treinta años después en su portada qué habría sido de aquellos jóvenes. En ese entonces, Bornet y Corteaux se reconocieron en la imagen, llevaron a juicio en 1993 a Doisneau, que entonces tenía 81 años y estaba retirado. El fotógrafo logró demostrar que tiempo antes había pagado a la pareja por la toma y el juez lo declaró inocente.

“Nunca me hubiera atrevido a fotografiar a gente así. Los amantes que se besan en la calle, esas parejas rara vez son legítimas”, confesó en ese momento el fotógrafo, a quien le reclamaban una indemnización por haber sido capturados sin su consentimiento. Ante ese planteo, Doisneau contó que se había visto obligado a revelar que la imagen había sido planeada, que había visto a la pareja besándose apasionadamente en un bar y les había propuesto posar para él. “La foto fue posada. Pero el beso fue real”, había alegado en ese momento Bornet, quien luego haría carrera como actriz Doisneau (1912- 1994) fue uno de los fotógrafos urbanos y documentales con gran sensibilidad para captar lo cotidiano. Durante la década de 1930, trabajó como fotógrafo industrial y de publicidad para la empresa Renault y en tiempos de la Segunda Guerra Mundial se unió a la Resistencia francesa, documentó la resistencia, la ocupación y la posterior liberación de Francia.

Después de la guerra, retomó su carrera como fotógrafo, fue contratado por la Agencia Adep donde trabajó junto a Cartier Bresson o Robert Capa retratando el ambiente de París tras la Guerra. Más tarde comenzó a trabajar para la agencia Rapho donde desarrolló toda su carrera profesional como fotógrafo, y de ese período es “El beso del Hotel de Ville”.