Hace 40 años se inauguraba el Centro Cultural Recoleta.

Fue el 1ro de diciembre de 1980 que estrenó como espacio artístico dedicado a difundir los movimientos expresivos de la vanguardia local.

Los muros de lo que hoy conocemos como Centro Cultural Recoleta fueron levantados transitando el siglo XVIII como el convento donde se alojaron los monjes franciscanos. Tras la Revolución de Mayo el edificio se convirtió en una academia de dibujo, para ser en 1822 una escuela de agricultura, luego prisión y después cuartel. Después del levantamiento de Juan Lavalle, se transformó en el primer Hospital de Clínicas y en un asilo para enfermos psiquiátricos. Siguiendo con su historia, Valentín Alsina lo instaló como refugio para gente de la calle y a mediados del 1900 pasó a ser un hogar para ancianos.

Se inauguró como centro cultural en 1980, durante la última dictadura militar, fue una época en la que había muy pocos espacios artísticos de esta índole. En aquel entonces, los jóvenes talentos de la Ciudad se reunían en sótanos y locales nocturnos denominados “espacios clandestinos” para poder expresarse culturalmente, de esta forma nace lo que hoy conocemos como el underground.
Su estilo arquitectónico tenía el sello original de Clorindo Testa, Jacques Bedel y Luis Benedit.

Ya en democracia y bajo la dirección de Osvaldo Giesso, se convirtió en uno de los primeros circuitos oficiales para esta nueva corriente artística que pasaba por la danza, la música y las artes plásticas. Lo copaban artistas como Liliana Maresca, con sus instalaciones y performances y otros grandes como Cristina Schiavi, Gustavo Marrone, Alejandro Kuropatw, Ana Gallardo, Res, Marcos López, Duilio Pierri, Guillermo Kuitca, Juan Lecuona y Miguel Harte.
Uno de sus grandes hitos es la presentación de Gota de agua hidroespacial y Arco de triunfo de Gyula Kosice, obras de Rómulo Macció y la escultura El pibe Bazooka de Pablo Suárez. Además, se exhibió Naturaleza de la naturaleza, de Luis Felipe Noé. Contó con obras icónicas de León Ferrari, Matilde Marín, Federico Klemm, Marta Minujín, Hermenegildo Sábat, Tulio De Sagastizábal y Diana Aizenberg, entre muchos otros.

Además, en 1988 tuvo la muestra multidisciplinaria Mitominas I que sirvió para que se pusieran en primer plano las cuestiones de género en Buenos Aires. Algo de lo que hasta entonces no se hablaba en voz alta. Mientras que en 1989 fue sede de la primera Bienal de Arte Joven. Durante el evento también se construyó un inolvidable puente de andamios que cruzaba hasta el Palais de Glace, que estaba a unos varios metros.

Siempre fiel al compromiso social, ese que signaba sus comienzos, fue desde dónde las Abuelas de Plaza de Mayo hicieron visible la búsqueda de sus nietos. De hecho, en 1998 fue sede de la muestra Identidad, una instalación hecha por artistas como Carlos Alonso, Nora Aslán, Mireya Baglietto, Remo Bianchedi, Diana Dowek, León Ferrari, Adolfo Nigro, Luis Felipe Noé y Marcia Schvartz. Era un gran friso con espejos y 173 fotos de personas desaparecidas durante la última dictadura. Además, albergó las ediciones de arteBA entre 1991 y 1997.

Ese mismo año y antes de su show en Ferro, el cantante David Bowie interpretó entre sus paredes sus versiones de Allways Crashing The Same Car, Can´t Read y The Superman. Fue con una guitarra de doce cuerdas en un breve concierto acústico. En 1998, Yoko Ono lo eligió para su muestra En Trance. Eran cien ataúdes en un enorme galpón y cada uno con un árbol en su interior. Pero eso no fue todo, en el Recoleta Charly García y Gustavo Cerati se encontraron con la viuda de John Lennon. ¿Mas? El líder de Soda Stereo ofreció un show histórico desde la terraza del Recoleta para lanzar “Plan V”. Era su incursión como solista, ya sin la banda. Con el cambio de siglo, el francés François-Marie Banier engalanó el espacio con una muestra de retratos fotográficos. También se presentó La Vanguardia Rusa, el inolvidable Grupo Mondongo y Fuerza Bruta convocó multitudes y lo popularizó, en la sala Villa Villa. Hoy, con 40 años de vida, su espíritu inicial sigue inalterable.