Campeones del mundo: a un año de Qatar

Desde miradas intimistas y otras más colectivas, entre la euforia en Qatar hasta la explosión de la alegría compartida en Buenos Aires, los libros “Coronados de gloria”, “La tercera”, “Nuestro mundial” y “Messiánico” recuperan fotográfica y periodísticamente la historia de la Copa del Mundo más relevante de nuestros años a un año del inolvidable triunfo.

La advertencia es concreta: “contiene material sensible”. A cualquier argentino o argentina que decida sumergirse en “Coronados de gloria” (Planeta) le será difícil salir de la lectura ileso de emociones y el libro lo avisa en la primera página. A un año de aquel 18 de diciembre de 2022 que nos dejó a todos pasmados de alegría, este y otros tres libros abren el juego para recuperar la emoción del triunfo y aportan datos, información e incluso escenas íntimas que reconfiguran el recuerdo y reviven las escenas a un año del campeonato.

El material es sensible, novedoso e intimista. Emiliano “Dibu” Martínez en un entrenamiento, Ángel “Fideo” Di María andando en bici, Nicolás Otamendi tomándose un mate y Messi siendo el capitán del equipo son algunas de las fotos introductorias de “Coronados de gloria”, un libro que propone un recorrido cronológico partido tras partido, una semblanza de cada hazaña que sella grandes recuerdos (salvo contra Arabia, por supuesto).

Tato Pagano, el fotógrafo oficial de la AFA, pasó más de 50 días conviviendo durante la Copa América y otros 40 en Qatar. Trabaja fotografiando a la Selección argentina de fútbol desde 2017. Los vio en entrenamientos, partidos ganados y perdidos, giras, viajes, concentraciones y hasta en situaciones íntimas como fiestas y cumpleaños.

“Lo que más quise con este libro es acercar la Scaloneta a la gente. Que no hubiera la distancia que siempre hubo entre los hinchas y los jugadores, que se sientan cerca y parte de este grupo. Y mostrar el compañerismo y la humildad que hay entre los jugadores, el cuerpo técnico, el cuerpo médico, empleados y staff”, explica a Télam Pagano.

Dentro de las más de 200 páginas con imágenes que tiene el libro, el fotógrafo cuenta que una de sus fotos preferidas es una del equipo antes de salir a la cancha a jugar el partido contra México, en donde se ve un plano de Lionel Messi mirando fijo a cámara. “Se ve un grupo convencido de salir a ganar el mundial, con la mirada puesta en el partido, en la máxima concentración tras la derrota con Arabia”, agrega el fotógrafo.

Para aquellas personas que prefieren más lectura y menos foto, la propuesta intimista del libro “Nuestro mundial”, de Andrés Burgo, editado por Penguin Random House, recupera el trabajo de un autor que es periodista deportivo pero decide, en esta historia, utilizar los recuerdos de la vivencia del mundial junto a su hijo de seis años para darle una impronta cercana, con la que el lector puede identificarse rápidamente. Nuevamente: advertencia de material sensible.

Esta es una de las propuestas que, a diferencia de los demás, decide poner el foco en el mundial que se vivió en Argentina, en las calles de todas las grandes ciudades del país: contar el fenómeno colectivo y social que despertó el fenómeno deportivo. Tucumanos arriba de un tanque, mendocinos festejando dentro de una iglesia, rosarinos colgados de un colectivo, familias enteras en la calle: los recuerdos de la locura compartida.

“A medida que pasa el tiempo ese recuerdo va quedando cada vez más como una especie de faro de la alegría, un ministerio de la felicidad argentina. Fue el tiempo en el que todos fuimos felices, porque fue un mundial que reivindicó el fútbol de la calle, del día a día de las personas. Las tribunas de fútbol, los estadios y los mundiales son cada vez más elitistas, pero esta alegría fue transversal y llana: todos pudimos salir a la calle a festejar”, analiza, con la distancia del tiempo transcurrido, Burgo.

Después de muchos años de cubrir mundiales y torneos de fútbol, y un año después de haber ganado la tercera Copa del Mundo, Burgo sostiene que este mundial es especial y único para la sociedad no solamente por el hito deportivo.

“Fue un campeonato que despertó movilizaciones multitudinarias nunca vistas, 2022 quedó sellado como el tiempo en que se multiplicó la alegría. No solamente por lo deportivo, es una Selección que despertó una fibra popular que otras selecciones no habían despertado, que también llevó al fútbol a un lugar menos masculino y machista.”, agrega Burgo.

Otro de los libros que recuperan este momento mítico es el que escribieron Sebastián Fest y Alexandre Juillard, curiosamente, un periodista argentino y uno francés: “Messiánico”, editado por Penguin Random House. En este trabajo, que tiene una tapa icónica con un Messi dorado para guardar de colección, la dupla conoció a su familia, viajó a Rosario y a Barcelona, habló con ex-representantes, compañeros de equipo y médicos del 10.

La primera versión fue publicada en 2012 en Francia, pero luego de Qatar 2022 el sello les propuso hacer una reedición que incluyera el triunfo de Messi en el mundial, y traza un perfil del jugador pocas veces visto en otros contenidos. Sobre el trabajo con un colega francés, Fest aclara: “Juillard fue súper profesional, no hubo ningún problema.”

“Hubo años en los que gran parte de los argentinos no solamente lo despreciaban, sino que hablaban muy mal de él. En el resto del mundo a nadie se le pasaba por la cabeza que en Argentina pudieran ser tan críticos con Messi. Entonces nos pareció interesante contar ambas orillas: a los argentinos, que estaban despreciando a un tipo por el que 200 países del mundo pagarían lo que no tienen por tenerlo en su camiseta. Y a los europeos, que en el país de Messi había una gran cantidad de gente que no lo quería”, cuenta Fest a Télam.

Con prólogo de Ezequiel Fernández Moores el combo de imperdibles para revivir la fiebre mundialista se completa con uno de los primeros libros que salieron tras el campeonato, “La tercera” (Planeta), escrito en poco tiempo y a dos manos por los periodistas Alejandro Wall y Gastón Edul (famoso por ser el notero que entrevistó a Messi en el momento del: ¿Qué mirás, bobo? Andá pa´ allá).

Desde el campo de juego, la mirada de Edul; desde las gradas, la de Wall. Los jugadores de cerca, la emoción a flor de piel, la experiencia transitada que se expande en el cuerpo y se imprime en un texto que sorprende, hacia la mitad, con algunas imágenes inesperadas.

Para Wall, los mundiales son momentos que exceden al fútbol y por eso trascienden el paso del tiempo. “El desafío fue no solamente contar la Selección, sino contar una cultura lejana que se volvió fascinante. Historias de los barrios migrantes en Qatar, de la experiencia de vida de las mujeres en este país. Con esas historias el mundial se volvió un hecho social que, encima, tuvo a la Argentina campeón del mundo”, cuenta el autor.

Después de la experiencia en Qatar, Wall y Edul dedicaron un tiempo a revisar conferencias de prensa que no habían visto, entrevistas o notas que estando allá no habían podido prestar tanta atención. El material para la producción del libro les permitió “estirar” la emoción del mundial todo el tiempo posible. “Volvimos manija y de pronto fue como si no nos hubiéramos ido: seguíamos sumergidos en ese lugar. Y eso fue lo que quisimos transmitir”, cierra Wall.