Calles de Recoleta: Hoy, de paseo por la Avenida Alvear.

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Lujosa y aristocrática, así es la avenida más distinguida del barrio de Recoleta.

La Avenida Alvear es una de las calles más elegantes y emblemáticas de la ciudad de Buenos Aires, por la historia que atesoran sus edificios y por la calidad urbana que ha ido construyéndose a lo largo de décadas. Los palacios simentados en los albores del siglo XX, le dan estructura a la identidad de este fragmento del Barrio de “La Recoleta”.

A finales del siglo XVIII, una calle larga (actual Avenida Quintana) era la única conexión entre el centro de la ciudad y la zona de Recoleta, que inició una reestructuración urbana con la inauguración de la Avenida Callao en el año 1830.
Don Torcuato de Alvear, primer intendente de la ciudad fue quien se encargó de afianzar definitivamente el barrio.
Por aquel entonces los modelos europeos, especialmente el estilo francés inspiraron las construcciones de fastuosos palacios rodeados de frondosos jardines, realizados por arquitectos, mano de obra y materiales traídos especialmente de afuera.

En el año 1885 y por iniciativa de Torcuato de Alvear se proyecta la avenida, con el nombre original de Bella Vista, rebautizada en honor al padre de Torcuato, Carlos María de Alvear, general y político argentino que acompañó al general San Martín en su gesta libertadora.

La avenida Alvear nace en la Plazoleta Carlos Pellegrini, finalizando frente al monumento a Torcuato de Alvear en la plaza que lleva su nombre y forma parte del conjunto de parques del barrio de Recoleta, entre los que se cuenta la Plaza del Pilar.

Constituye una de las más distinguidas de la ciudad de Buenos Aires, justamente por la sucesión de residencias aristocráticas que se establecen sobre la Avenida, reflejando la influencia del academicismo francés y proporcionar a la calle un indiscutido aire parisino.
El Palacio Pereda (hoy residencia del Embajador de Brasil), el Palacio Ortiz Basualdo (que alberga la Embajada de Francia), la mansión de Concepción Unzué de Casares (sede del Jockey Club), el Palacio Álzaga Unzué (Four Seasons Hotel) y el palacio Duhau (Park Hyatt Hotel).

Plazoleta Carlos Pellegrini
Conocida también como “Las cinco esquinas”, esta plazoleta indica el punto de partida de la Avenida Alvear. Su nombre es un homenaje a quien fuera Presidente de la Nación entre 1890 y 1892.

Embajada de Francia (Cerrito 1390)
El edificio fue construido para vivienda de la familia Ortiz Basualdo en 1913. Es uno de los palacios más representativos de la Belle Époque porteña. En 1939, la casa fue adquirida por el gobierno francés para inaugurar allí su embajada.

Mansión Álzaga Unzué (Cerrito 1455)
Si bien no está ubicada sobre la Avenida Alvear, su proximidad a la plazoleta Carlos Pellegrini, la integra al conjunto de palacios que caracterizan el barrio. Esta lujosa edificación, situada en la calle Cerrito entre Arroyo y Posadas, fue levantada en el año 1919 por el arquitecto Roberto Prentice, encargada por la tradicional familia porteña Álzaga Unzué. Previendo la ampliación de la Avenida 9 de Julio, el edificio presenta tres fachadas. Una de ellas con escalinatas y galería semicircular, da a un patio del Hotel Park Hyatt.

Embajada de Brasil (Arroyo 1130)
Se trata de un palacio que mandó a construir un ganadero, Celedonio Pereda. Las obras se iniciaron en 1917 bajo la dirección del arquitecto francés Louis Martin y las concluyó en 1936, el arquitecto belga Julio Dormal. El dueño pidió que el edificio fuera similar al museo Jacquemar André de París con detalles del Castillo Fontainebleau.

Jockey Club (Avenida Alvear 1345)
Este palacio perteneció a Concepción Unzué de Casares. Lo diseñó el arquitecto Juan A. Buschiazzo.
En la planta baja posee amplios salones decorados con tapices Gobelin y Aubuson. La institución, sin fines de lucro fue fundada en 1882, por Carlos Pellegrini.

Nunciatura Apostólica (Avenida Alvear 1637, esquina Montevideo)
El conjunto que conforman la Nunciatura Apostólica, El Palacio Duhau y la Residencia Duhau, en la misma cuadra que limitan las calles Montevideo y Rodríguez Peña, se destaca como una tríada de alta calidad arquitectónica, de resolución homogénea aunque de estilos diferenciados. El palacio que actualmente pertenece a la Nunciatura, lo terminó de construir en el año 1909 el arquitecto Eduardo Le Monnier por encargo de Juan Antonio Fernández y Rosa de Anchorena. En 1930 lo compró Adelia María Harilaos de Olmos, quien en 1949, lo donó al Estado Vaticano para establecer su sede diplomática. El frente del palacio luce el escudo papal y en él se alojó el Papa Juan Pablo II durante sus dos visitas a la Argentina, en 1982 y 1987. En los fondos posee un frondoso jardín que puede verse desde la calle Montevideo.

Residencia Duhau (Avenida Alvear 1671)
Su contrucción finalizó en 1932 bajo la dirección del arquitecto León Dourge, encargada por los hermanos Luis y Alberto Duhau, miembros de una aristocrática familia de la ciudad, que había construido ya un palacio en el solar vecino. Su estilo responde a líneas neoclásicas de influencia francesa. En el contrafrente se abre un importante jardín que llega hasta la calle Posadas. Actualmente, funciona allí un lujoso hotel de la cadena Four Seasons Hotel.

Palacio Duhau (Avenida Alvear 1683)
Se trata de una residencia suburbana cuyos primeros datos municipales se registran en 1890, lo que la convierten en el edificio existente más antiguo de la avenida. El propietario de entonces era el doctor Alejandro Hume. En 1920, es adquirido por las hermanas María Faustina y Candelaria Duhau y Fonillerac. Aquí se realizó la primera exposición de arte de la ciudad de Buenos Aires, con objetos provenientes de colecciones particulares.

Casa de Cultura de la Nación. Palacio Casey (Av. Alvear 1690, esquina R. Peña)
Esta propiedad fue construida por encargo del señor Eduardo Casey por el año 1889. En 1930 la adquirió Adelia María Harilaos de Olmos para alojar huéspedes ilustres y realizar reuniones sociales.
Algunas de estas veladas estuvieron animadas la presencia de famosas orquestas de tango, como la de Osvaldo Fresedo y Francisco Canaro. En 1948 el palacio fue expropiado por el Estado Nacional, para instalarse allí el Ministerio dependencias ministeriales, hasta darle su destino actual.

Casa de las Academias Nacionales (Avenida Alvear 1711, esquina Rodríguez Peña)
Fue construida en el año 1925 por el arquitecto Alejandro Bustillo con el objetivo de ser utilizada como casa de rentas. Los ambientes de la planta baja y sus cuatro pisos se abren al frente y al contrafrente, organizados alrededor de un patio interior. En el año 1980, el edificio fue destinado a albergar a la Casa de las Academias Nacionales.