Bien de Recoleta: La Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires

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En la Avda. Figueroa Alcorta 2263, en la Recoleta, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, se eleva un imponente edificio rodeado de jardines, que es uno de los mayores exponentes de un estilo en la historia de la arquitectura argentina, denominado monumentalista o monumentalismo.

Se trata de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires.

El acto de inauguración se realizó el 21 de setiembre de 1949 en la conmemoración del Día del Estudiante y de la Primavera. La Facultad funcionaba desde 1925 en el edificio de Avda. Las Heras 22141.

Originariamente iba a ser emplazado en el terreno situado en la prolongación de la Avda. Pueyrredón y la Avda. Figueroa Alcorta. Luego se cambió la ubicación al lugar actual, unos 250 m. hacia el N.O. del anterior, en donde estaban los antiguos filtros de Obras Sanitarias de la Nación. Por ello se presentaron problemas en la construcción porque muchas bases coincidían con cámaras, conductos, o pozos. La estructura fue elevada sobre un terreno característico de relleno.

Como cota cero se tomó la situada a tres metros sobre el terreno natural. En el interior quedó un gran vacío, utilizado para sala de máquinas, gimnasio y pileta de natación, para los cuales se aprovechó igualmente la profundidad de los filtros.

La parte edificada constaba aproximadamente de 40.000 m2. La obra estuvo a cargo de la Compañía de Construcciones Civiles S.A. Su costo aproximado fue de 20.000.000 de pesos. La última Comisión invirtió 16.000.000 además de los 5.000.000 de la anterior. Casi todos los materiales empleados en la construcción fueron de producción nacional, particularmente la herrería artística.

El edificio no sólo contemplaba las necesidades propias de la enseñanza sino también la realización de actos académicos, artísticos, y conferencias. Contaba con lugares de descanso y esparcimiento para profesores y alumnos. Revela una concepción acerca de las finalidades de la enseñanza universitaria, con el desarrollo corporal unido al intelectual, y la extensión cultural.

Cinco grandes blocks definían la edificación: el central, a la izquierda, a la derecha, contrafrente y frente, comunicados por espaciosas galerías. Constaba de planta baja, piso principal y dos pisos altos. El piso principal tenía una altura de 7 m., que permitía la existencia de entrepisos.

La planta baja tenía acceso por las puertas laterales. Su ala izquierda se destinó a la Escuela de Asistentes Sociales, Mesa de Entrada y Archivo, Instituto de Enseñanza Práctica, y sus aulas. En el ala derecha se ubicaba el Instituto de Extensión Universitaria, Ateneo y Teatro Universitario, Oficina de Correos y Telecomunicaciones, librería, y salón restaurante para profesores. Las dependencias y aulas eran espaciosas y decoradas con severidad y sencillez.

En el contrafrente se ubicaban departamentos privados para mayordomía y maestranza. En la parte central, salón de peluquería, Departamento de Deportes, sala de armas, ring de box, baños y masajes, servicio médico y kinesiólogía, y vestuarios para hombres y mujeres. Cercanas a los mismos, las escaleras conducían a la pileta de natación y gimnasio, que contaban con todos los elementos para cumplir adecuadamente sus fines deportivos. Indicaba La Prensa: “Su amplitud y el material que se ha utilizado, lo colocan en primer plano entre las construcciones similares”.

La planta principal tenía, conservado actualmente, un gran pórtico en el frente con catorce columnas de estilo dórico cerrando una gran escalinata que otorgaba mayor majestuosidad a la edificación. El revestimiento del frente, pórtico, columnas, así como la escalinata fue efectuado con piedra de Mar del Plata. Una rampa de acceso a vehículos por el costado N.O, por un túnel con salida al otro extremo, conducía a una cochera con capacidad para sesenta automóviles.

El pórtico permitía el acceso al gran hall de Pasos Perdidos, con cinco amplias portadas, una extensión de 1.200 m2, y una altura de 14 m. Era la entrada a un Salón de Actos con capacidad para mil doscientas personas sentadas. Está decorado con un gran óleo (8 x 12 m.) tal como lo deseaba Coll, del artista argentino Antonio González Moreno.

Representa la ceremonia inaugural de la fundación de la Universidad de Buenos Aires en el atrio de la Iglesia de San Ignacio, el 12 de agosto de 1821. Los avisos publicados en periódicos informaban que la Tapicería Monasterio había importado el terciopelo de lana Utrech para el tapizado del Salón de Actos.

Se ingresaba al estrado por un amplio vestíbulo de recepción, por el cual se pasaba al Aula Magna, con capacidad para cuatrocientas cincuenta personas sentadas. Eran dos ambientes para ser utilizados según la magnitud del acto a realizarse.

El ala derecha del piso principal correspondía a la Biblioteca, orientada hacia el S.E. La Sala de lectura, de grandes proporciones, brindaba capacidad para quinientos lectores sentados. Ventanales dobles permitían suficiente aislamiento de ruidos exteriores. Contaba con salones de lectura privados y para investigadores. Los depósitos tenían capacidad para ochocientos mil volúmenes en sus anaqueles.

El ala izquierda del piso principal, orientada hacia el N.O., correspondía a la parte directiva y ambientes dedicados a profesores. En este sector se encontraban el salón del Consejo, Decanato, y una gran sala de profesores. Esta última, dotada de amplios ventanales, estaba decorada con retratos de decanos y rectores. En lugar prominente, sobre la chimenea, se ubicó el del primer rector de la Universidad, presbítero Antonio Sáenz.

En el contrafrente, hacia el N. E., se hallaban dos grandes aulas para ciento cincuenta alumnos, un gran patio cubierto entre ambas, el Aula Magna, e Intendencia.

Los diseñadores quisieron, como característica de esta planta principal, que los ambientes dedicados a ceremonias oficiales quedasen independientes del funcionamiento de la Facultad, mediante portadas que podían ser cerradas.

En el primer piso, además de las aulas, estaban las sedes de los Institutos de Derecho Internacional, Derecho Político, Constitucional y de la Administración; de Filosofía del Derecho y Sociología; Derecho Penal y Criminología; Derecho Agrario; Derecho procesal, Oficina centralizadora de Institutos, Biblioteca, dependencias administrativas, y Biblioteca auxiliar circulante.

En el segundo piso estaban ubicados los Institutos de Derecho Comparado Latinoamericano; Derecho Civil, Derecho Comercial; Derecho del Trabajo; Historia del Derecho; Revista de la Facultad, Biblioteca y Departamento de Huéspedes.

Destacados artistas brindaron su aporte para la decoración. Un ejemplo es el panel en chapa esmaltada, obra del pintor Benito Quinquela Martín, inicialmente ubicado al fondo de la pileta de natación.

Inauguración

El 20 de abril de 1949 los profesores se reunieron en el edificio de Avda. Las Heras y acompañaron al decano en el acto simbólico de abandonar las viejas aulas y trasladarse al nuevo edificio, en donde Lascano inauguró los cursos correspondientes al ciclo de intensificación.

La esposa del presidente, María Eva Duarte de Perón, quiso que la inauguración oficial se realizara el 21 de setiembre, en homenaje a los estudiantes de la patria. Asistieron el Presidente de la Nación, J. D. Perón, Ministros del Poder Ejecutivo, de la Corte Suprema de Justicia, e invitados extranjeros como los decanos de la Facultad de Derecho de París y de Madrid, funcionarios del cuerpo diplomático, y considerable cantidad de público. Hicieron uso de la palabra el decano, el subsecretario universitario, Carlos Ignacio Rivas, quien recibió el edificio en nombre del Ministerio de Educación, y el rector de la Universidad de Buenos Aires, arquitecto Julio Vicente Otaola. Ante el pedido de la concurrencia improvisó unas breves palabras el primer magistrado.

El presidente de la Nación expresó, entre otros conceptos, “su anhelo de que la nueva casa sirva para abrir la inteligencia e impulsar el alma hacia los destinos de todos, sin diferencias de clases para que en el futuro de nuestra brillante democracia sirva para formar hombres de bien y hombres libres”. El acto finalizó con la actuación del coro universitario.

A más de cincuenta años de su inauguración, el edificio de la Facultad de Derecho continúa respondiendo a las necesidades propias de la vida académica de una casa de altos estudios. Sin modificar la estructura original, a fin de mantener el estilo propio, fueron agregadas construcciones interiores de tal modo que pasan desapercibidas desde el exterior. Sus ambientes fueron adecuados a los requerimientos de una creciente población estudiantil e intensa actividad de investigación. Los interiores subdivididos en algunos casos, están adaptados al ritmo y a la tecnología moderna.