ARTEI, Asociación Argentina del Teatro Independiente en su 21º aniversario 1998-2019, expresa su estado crítico.

ARTEI, organización que nuclea a 100 salas de teatro independiente de CABA, expone la cantidad de circunstancias que, en su conjunto, afectan de forma simultánea el desenvolvimiento de nuestra actividad y los principales motivos por los que llegamos a esta situación límite.

Hoy nos encontramos, como gran parte de la Cultura Independiente de esta ciudad, en estado crítico. En nuestros espacios trabajamos más de 25.000 personas, entre actores, actrices, vestuaristas, iluminadores, productores, sonidistas, docentes y muchos más. En nuestro circuito se realizan más de 700 funciones semanales llegando a miles de espectadores. Muchas de nuestras salas hoy no sólo son espacios de producción de obras sino también espacios de trabajo y formación para nuevas generaciones de artistas. Somos parte de un movimiento de gran envergadura y reconocimiento tanto en nuestro país como en el exterior.

Es importante destacar que nuestra actividad está protegida y fomentada por ley lo que nos permite acceder a subsidios para el funcionamiento de nuestros espacios. Subsidios que tan solo cubren entre el 5 y el 30% de nuestros costos de funcionamiento y a través de los cuales nos comprometemos a brindar una contraprestación que favorece el desarrollo de la actividad teatral.

Como consecuencia de la grave situación económica que atraviesa el país, el valor promedio de nuestras entradas no logra superar los $200 (cuando para la subsistencia y mantenimiento de las salas queda menos del 30% de ese monto). Esta circunstancia, sumada a las otras que se denuncian en este documento, ha tornado inviable el desarrollo de la actividad en nuestros teatros.

El cierre y la desaparición de nuestros espacios no solo generaría una mayor cantidad de desocupados sino también una pérdida en el debate y la pluralidad cultural afectando a toda la comunidad teatral en su conjunto.

Los espacios hemos disminuido la cantidad de funciones, cursos y ensayos, por lo que estamos funcionando de hecho con cierres parciales. Defendemos nuestra existencia porque en ella se aloja la posibilidad de que el acto creativo NO quede reducido meramente al rédito económico.

Defendemos nuestra existencia porque formar parte de la escena independiente es una elección de trabajo autogestionado, de creación colectiva y de cómo vivir el teatro. Es el Estado quien tiene el deber de proteger, acompañar y fomentar nuestra actividad y nuestros espacios. Nuestros institutos fueron creados para eso y sus leyes están vigentes. ¡Exigimos su cumplimiento!

Denunciamos la constante disminución en el presupuesto de Proteatro en términos reales provocando un desfinanciamiento del instituto que redunda negativamente en el otorgamiento de subsidios a la actividad y en el cumplimiento efectivo de su función.

Denunciamos el atraso sufrido en los pagos de los subsidios del año 2018 del INT debido a su crisis institucional y por la cual no se pudo ejecutar el total de su presupuesto.

Denunciamos la falta de pago de las prestaciones que las salas han brindado y brindan a distintos organismos del Estado para la realización de Festivales como el FIBA.

Exigimos (como lo venimos pidiendo desde hace años) el pago en tiempo y forma de los subsidios de los distintos institutos antes mencionados.

Denunciamos el grosero aumento de las tarifas de servicios eléctricos que nos arrojan de una manera violenta al cierre de nuestros espacios.

En los últimos 2 años el aumento de la tarifa eléctrica fue del 300% y el aumento del valor de las entradas no logró superar el 25%.

Responsabilizamos al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y al Gobierno Nacional por la situación de emergencia y precariedad que estamos viviendo todos los que trabajamos en el Teatro Independiente y por poner en riesgo todo el aporte que nuestro sector realiza al desarrollo económico, social y comunitario y a la cultura independiente de nuestra ciudad.

Expresamos la necesidad de poner un freno y hacemos llegar nuestro reclamo a las autoridades gubernamentales que tienen el deber de sostener políticas culturales que fomenten, protejan y mantengan la relevancia que tiene el sector teatral independiente como patrimonio cultural de la Ciudad de Buenos Aires y el país en su conjunto.