“Al Centro Cultural Recoleta, un homenaje de la Asociación Amigos. 1980-2015” Un libro que prohibe olvidar.

El jueves 14 de marzo, la Asociación Amigos del Centro Cultural Recoleta presentó, “Al Centro Cultural Recoleta, un homenaje de la Asociación Amigos. 1980-2015”, se trata de un documento en el que se perpetúan las expresiones artísticas contemporáneas desde el amanecer de la institución, en el año 1980, pasando por la enorme e incontenible cantidad de actividades y exhibiciones que se suscitaron en 1983 acorde al arribo de la democracia, y su fin así de crudo en 2015.

La presidenta de la Asociación Magdalena Cordero, frente al ministro de Cultura, Enrique Avogadro y las autoridades del CCR, Alejandro Corres, agradeció el apoyo filantrópico que ha recibido la institución, al Fondo Nacional de las Artes y a las fundaciones Fortabat, arteBA y Federico Klemm por el aporte de fondos y enumeró las obras, refacciones y ampliaciones que la Asociación Amigos realizó en el Centro, tal, como la creación de la sala 10, la importante reestructuración de Cronopios, y los baños.

El libro advierte la necesidad de dar testimonio, y hacer perdurar en el tiempo, la historia del CCR a través de su programación, cuyo propósito siempre a sido reunir todas las artes con todos los públicos que, durante más de 30 años, residió en el Recoleta. Esta actividad no sólo impulsó el desarrollo del arte contemporáneo, sino que llevó al CCR al centro de la escena cultural de la ciudad convirtiéndose en un punto de gran valor para el turismo extranjero que deseaba conocer la idiosincrasia de la ciudad a través de sus propuestas artísticas. Las inmensas salas del CCR estuvieron pobladas durante décadas por el arte emergente y el consagrado.

Pero la gestión de Horacio Rodríguez Larreta decidió un cambio de rumbo para el CCR y cedió el predio, previamente pintado y refaccionado al segmento de la cultura sub 30: sólo jóvenes desde 13 años y hasta menos de 30. Ya no hay lugar para el arte sin edad y hay muchos que se sienten desilusionados por esta decisión y opinan que el CCR rompió el triángulo virtuoso que conformaban en el barrio junto al Malba y El Museo Nacional de Bellas Artes.

¿Por qué destruir un lugar histórico que ha sido funcional a la ciudad y el ciudadano utiliza y aprecia? Porqué invertir una suma enorme de dinero sin la necesidad real de hacerlo y dado que hay urgencias que requieren de atención primaria en la ciudad. Porqué solo una porción de edades y no todas las edades como lo había sido siempre?.

Si nos remitimos a la norma 12.665 también es deber recordar que hace referencia a la protección de los bienes artísticos, museos, monumentos y lugares históricos nacionales, provinciales o municipales. Según la ley es deber del Estado preservar los bienes patrimoniales.

El libro recuerda en fotos a los que ya no están: Osvaldo Giesso, Romero Brest, Amalia Fortabat, Ruth Benzacar, Pierre Restany, Liliana Maresca, Jorge Glusberg; Clorindo Testa, Luis Fernando Benedit, Miguel Briante, Pablo Suárez, Federico Klemm, Tunga, Ennio Iomi, Federico Manuel Peralta Ramos, Nicolás García Uriburu; León Ferrari, Gyula Kosice, Horacio Coppola, Santiago García Sáenz, Rómulo Macció, Annemarie Heinrich, Gustavo Cerati. Hay algunos personajes, como Yoko Ono, Vittorio Gassman, Anthony Quinn, Palito Ortega, Guido Di Tella, Raúl Alfonsín.

Y nos recuerda exposiciones históricas como las “Vanguardias rusas”.

Siempre presentes los que no entienden el cambio de rumbo pero así las cosas, Diana Saiegh, Fito Fiterman, Jacques Bedel, Teresa Anchorena, Marta Minujín, Marta Fernández, Marcia Schvartz, Pacho O’Donnell, Liliana Porter, Marcelo Pacheco, Alfredo Prior, Tulio de Sagástizábal, Susana Giménez, Marcos López, Nicola Costantino, Duilio Pierri, Matías Duville, Eduardo Stupía, Alfredo Prior, Juan José Cambre, Pablo Siquier, Edgardo Giménez, Dalila Puzzovio, Karina El Azem, Andrés Compagnucci, Luis Wells, Margarita Fernández Madero, César Masseti, Jorge Telerman, Norah Hojman o Mercedes Casanegra.

Un libro que prohíbe olvidar.