Exhibición: La vida es dura pero no tanto en el Museo Nacional de Arte Decorativo

El estudio de diseño Grupo Bondi tiene el honor de anunciar su primera exposición individual en el Museo Nacional de Arte Decorativo, dependiente de la Secretaría de Cultura de la Nación, con la curaduría de Edgardo Giménez.

La exposición está dedicada a la memoria del Arq. Ricardo Blanco, el gran maestro de Grupo Bondi, quien los impulsó desde el comienzo de su carrera. La muestra “La vida es dura pero no tanto” título que alude con ironía al artificio y a la ilusión de sus propios diseños, es curada por el gran artista pop Edgardo Giménez (Santo Tomé, Santa Fe, 1942), un artista visual argentino que adquirió notoriedad durante el movimiento pop y en su paso por el Instituto Di Tella, e incursionó en el campo de la arquitectura, el diseño gráfico, el diseño de interiores, los objetos y la indumentaria.
La exhibición plantea como eje curatorial el énfasis en el humor y el despojo de todo tipo de solemnidad como modo de exhibir obras; algo que Bondi intenta desterrar continuamente. El artista reivindica el humor y la alegría como dos elementos que suelen estar ausentes en el diseño, y sostiene que si el espectador no toma la misma posición humorística a la hora de ver estos diseños, no podrá disfrutar de la complicidad que la obra propone. Bondi nos induce a crear un sistema de alianzas, de goce y asociación mientras nos susurra al oído que para entrar en el mundo de fantasía hay que confiar y creer. Edgardo destaca la conducta del grupo a la hora de producir como un acto de valentía, yendo hasta las últimas consecuencias de este humor.
El Curador señala en esta exposición el elemento kitsch como un rasgo fundamental en el trabajo del grupo, y él mismo define a Bondi como “una niña cargada de sorpresas”. La sorpresa es un eje rector de estos diseños: uno cree que es una cosa, pero se acerca y es otra. En la sala inicial se hará una introducción con una estética pop publicitaria llevada al extremo, y hacia el final habrá una instalación casi surrealista realizada con los bancos Capa.
La exposición estará estructurada en tres partes: inicialmente, a modo de introducción publicitaria se verá una presentación general con todos los diseños; luego habrá instalaciones complejas desarrolladas para mostrar cada diseño particular; y finalmente la escena surrealista que contrapone el mobiliario con una estructura medieval propia de las colecciones del MNAD.

Sobre Grupo Bondi
Grupo Bondi es un estudio/taller de diseño con base en Buenos Aires dirigido desde el 2008 por Iván López Prystajko y Eugenio Gómez Llambí, ambos diseñadores industriales de FADU-UBA. El grupo se especializa en diseño industrial, sobre todo, en mobiliario urbano como forma de intervención artística en el espacio público. Diseñan y producen rescatando el universo poético de los objetos cotidianos. Bondi es una palabra lunfarda para denominar a los transportes públicos urbanos en Argentina. Bondi es la confirmación de que es posible pensar al mundo desde el margen y a la vez ser leído desde el centro como contemporáneo. En términos proyectuales es actualizar la pregunta que le hizo Borges a la literatura: ¿cómo recorrer el centro cultural a partir de la periferia? Hacer del margen una estética, una poética, una forma. Bondi es entender que el siglo XXI es el de la reivindicación de la periferia: conocer nuestras limitaciones es descubrir nuestras posibilidades. La obra de Grupo Bondi oscila entre lo micro de lo anecdótico y fragmentario, y lo macro de lo místico y lo universal. Se trabaja con las texturas de Buenos Aires: desde las cosas de la abuela hasta la arquitectura de Clorindo Testa. Para Bondi, el arte de la sociedad del futuro es aquel que se fusiona con la industria y que se consagra a ella. Sus obras no son funcionales al consumo superficial e inmediato del diseño. Sus contradicciones generan polémica y es ahí donde radica su riqueza: presentar lo siniestro, la exageración y la mentira como materia artística. La sorpresa es parte estructural de la obra y una estrategia que establece guiños con el espectador, porque quiera o no está obligado a desmontar el artificio de la ilusión y convertirse en cómplice. A través de esta transgresión de los límites, Bondi socava las certezas absolutas y las instituciones que las sustentan. A su vez, los productos de consumo funcionan como soporte expresivo; en vez de escribir una canción o pintar un cuadro, hacen un mueble. Entonces Grupo Bondi es, por sobre todas las cosas,
un gesto poético-político.