La Ciudad recuperó el Velódromo trás dos décadas de abandono.

El espacio ubicado en el barrio de Palermo se reinauguró luego de una restauración completa.

La obra incluye la construcción del primer super park de la Argentina para la práctica profesional de skate.

Vans fue la firma encargada de contruir y diseñar la pista de skate, quien además ejercerá un sistema de padrinazgo para mantener funcionando y en condiciones dicha construcción. Se trata del primer super park apto para campeonatos mundiales y preolímpicos en esa disciplina deportiva; permitirá mejores niveles de aprendizaje y mayor versatilidad y creatividad para andar. También cuenta con la posibilidad de incorporar gradas para el público cuando se hagan competencias en esa disciplina.

La idea del predio es albergar varias disciplinas y para ello se diseñaron dos canchas de hockey, una de césped y la otra de cemento.

La pista de hockey de césped sintético fue construida y mantenida por el Club Universitario de Buenos Aires (CUBA) en un convenio de colaboración llevado a cabo entre el gobierno porteño y la institución. El club podrá hacer uso exclusivo de la cancha los días de semana, entre las 16.30 y las 21.30.

A lo largo de las cinco hectáreas del predio, situado en el exterior de la pista se instaló un circuito aeróbico para caminar y correr, estaciones de entrenamiento, espacios de estar y de juegos. En tanto que bajo la antigua pista, se instalaron oficinas de administración y servicios.

Se mejoraron y dispusieron nuevos accesos al predio reparando escaleras y rampas, se optimizaron los ingresos por Belisario Roldán y por Figueroa Alcorta, se incorporó una red vial de uso restringido y una sala de bombas de desagote para la pista.

Cuenta con nuevos senderos peatonales y estacionamientos; nueva iluminación y mejora en las instalaciones eléctricas y sanitarias; se sumaron cestos de basura, bancos y bicicleteros.

Asimismo, las obras incluyeron la construcción de una planta de compostaje con capacidad para tratar todos los residuos vegetales y devolverlos en forma de material orgánico, para que el mismo lugar autogestione sus propios residuos vegetales.